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Opinión

Al mal tiempo, buena cara

junio 27, 2016, 10:50 am
Por: DichoyHecho

Si definimos mal tiempo como toda aquella situación que altere nuestra tranquilidad ningún ser humano queda exento de haberlo experimentado en carne propia. Momentos de dificultad, situaciones inesperadas desagradables, dificultades financieras, laborales, conflictos en la pareja…etc. Pueden ejemplificarnos claramente lo que es un mal tiempo, y sin duda alguna ese mal tiempo tiende a reflejarse en nuestro rostro.

Coralia Martinez de Corro.
Coralia Martinez de Corro.

Entonces el dicho popular al mal tiempo buena cara ¿es una invitación a disimular, a enmascarar, a ignorar lo que nos está pasando? La escritora del artículo cree que no, partiendo de que la expresión BUENA CARA, no se limita a la expresión facial, sino que  se refiere a la ACTITUD frente al mal tiempo. Podemos estar muy molestos, tristes, decepcionados, dolidos y a pesar de ese mal tiempo avanzar, enfocarse en la solución, en la enseñanza, actuar como sobrevivientes no como víctima. Hay quienes aunque disimulan con su rostro que están atravesando un mal tiempo, se pasan la vida lamentándose, buscando culpables y no reconocen que algo les afecta y que es vital asumirlo y buscar caminos para superarlo.

La expresión BUENA CARA, no se limita a la expresión facial, sino que  se refiere a la ACTITUD frente al mal tiempo.

Sin duda alguna en Venezuela estamos atravesando un mal tiempo, un giro inesperado de nuestra economía y un sin fin de situaciones  nunca vividas (al menos yo no las había presenciado) es común apreciar en los rostros de muchos el malestar, la incomodidad, la frustración ,tristeza y rabia por esa situación que nos está tocando vivir, y es válido que en nuestro rostro se refleje el malestar , pero es vital que cultivemos una Buena cara,(Entiéndase actitud correcta) y para lograrlo necesitamos reforzar nuestro sistema de creencias entre ellas creer que, después de la tormenta viene la calma, que somos del tamaño de las dificultades que se nos presenten, que cuando una puerta se cierra otra ya está abierta, que no hay mal que dure cien años, que no hay mal que por bien no venga.    Estas creencias alimentan la esperanza y nos permiten avanzar solucionado día a día el reto que se nos presente, sin que esto signifique que estamos contentos o resignados. No hay que disimular, enmarcar, ni ignorar lo que estamos viviendo, pero tampoco hay que paralizarse, ni victimizarse. Nos toca crecer, ser proactivos, creativos, viviendo el día a día con la certeza que esto también pasará…!

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