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Don Juan Moreno: Un montalbanero polifacético

septiembre 10, 2017, 2:33 pm
Por: DichoyHecho

El lunes 4 de septiembre dejó de existir en su pueblo natal, Don Juan Moreno, hombre que dio ejemplo de lucha por obtener honradamente el sustento para su familia. En homenaje póstumo, Dicho y Hecho reedita el “Perfiles”, realizado en junio del 2007.

Luchador social, artesano, político, albañil, constructor, auxiliar veterinario, zapatero, heladero, serenatero y hasta preparador de cadáveres,  son algunas de las profesiones y oficios que ha desempeñado en el transcurso de su vida, Juan Moreno, mejor conocido en Montalbán como “Juancho”.

Perfiles Juancho

Uno de los lemas de vida de este polifacético personaje es: “Eres del tamaño del reto que se te presente”, por eso Juancho no lo piensa dos veces si se trata de ejercer alguna tarea de manera autodidacta, para obtener el ingreso mensual de su numerosa familia.

“Eres del tamaño del reto que se te presente”,

Un día de San Juan

Don Juan Moreno al principio de la conversación se mostró tímido y, se puede decir, un poco desconfiado. Sólo respondía con respuestas cerradas, pero a medida que pasaron los minutos, comenzó a contar con orgullo cada detalle y logro de su vida.

Nació el día de San Juan Bautista en el año 1953, quizás por eso su familia dice que es bastante parrandero. Su lugar de nacimiento fue el mismo que lo ha visto crecer y vivir: el municipio Montalbán. “Yo nací en el Hospital Pérez Carreño, cuando allí realizaban cirugías y atendían partos”, enfatizó.

Sin querer profundizar mucho en el tema, Juancho explicó que no vivió con sus padres y hermanos de sangre. A pocos meses de haber nacido, fue llevado a la casa de sus abuelos maternos, ubicada en la calle Camejo cruce con Farriar, en el sector Pueblo Nuevo de Montalbán.

“Mi abuela me crió con mucho cariño y amor. Mis hermanos de crianza fueron cuatro, dos tíos y dos primos hermanos que vivieron en la casa de mi mamá-abuela; yo nunca viví con mis padres”.

Continuó contando que estudió en la Escuela Básica Antonio Herrera Toro, desde el primero hasta el sexto grado.

Mi primer trabajo

 A la edad de diez años fue que empezó a trabajar y terminó el sexto grado posteriormente en un liceo nocturno. “Mi primer trabajo fue en la Hacienda Montero, arreando ganado, me gustaba ese trabajo”.

 Pero se desempeñó en ese oficio hasta que tenía 16 años, cuando decidió incursionar en el área de la construcción, como albañil, porque obtendría mejores ingresos. “Trabajé por contrato y sólo hacía algunas cosas, también fui despachador en un bar en el centro de Montalbán”.

Poco después, a los 18 años, abrió una bodega en la calle Rivas, donde también reparaba zapatos, “pero quebró ya que todos los clientes trabajaban en la Hacienda Montero que para esa época fueron despedidos y algunos se quedaron sin cancelarme las deudas que me tenían”.

Me enamoré y me casé

 Comentó que se casó a los 20 años de edad, “Flor María y yo nos conocimos cuando estábamos pequeños, pero nos reencontramos siendo adultos, nos empatamos, salimos y al poco tiempo nos casamos”. Orgulloso, mencionó que tienen 33 años felizmente casados y de esa unión tuvieron seis hijos, 4 hembras y 2 varones, bautizados con los nombres de Juan Carlos, Juan Gabriel, Zorangel, Innirida, Yuselys y Yesenia. “Además, tengo 7 nietos bellísimos”.

Entre muchos oficios

Con una esposa y dos muchachos a quienes mantener, no podía quedarse en casa esperando que llegara el dinero. “Trabajé por un tiempo como contratista en la Hacienda Montero, cortando el monte, y después me fui para Valencia a trabajar en un negocio de verduras que alternaba con otro de venta de licores”.

Comentó que en ese momento le tocó vivir en Valencia, mientras que su familia se quedó en Montalbán. “Duré como dos años en el puesto, pero después me vine porque una de mis hijas se enfermó”.

Debido a la enfermedad de su hija, Juancho decidió quedarse en Montalbán y trabajó ad honorem como luchador social en su comunidad, durante muchos años. “Me encargaba de hacer las fiestas y de gestionar obras para el sector”.

 De manera jocosa, Don Juancho, dijo que cuando se tienen hijos “se tiene que bailar al son que a uno le toquen y más aquí, en Montalbán, donde no habían tantas fuentes de trabajo y no quería viajar todos los días”.

Para continuar ayudando a la gente, a principio de la década de los 90, fue elegido como concejal del municipio, cargo que según él, decidió ejercerlo para ayudar a las personas  de escasos recursos para ese entonces.

Artesano por herencia

Debido a que comenzó a padecer de una gastritis estomacal y de una hernia en la columna,  tuvo que dejar de conducir y de realizar trabajos pesados. Pero como su personalidad no le permitía sólo quedarse en casa y descansar, decidió trabajar la madera. “Mi bisabuelo era carpintero, él fabricó las puertas de la iglesia de Montalbán”, resaltó con mucho orgullo.

Como artesano, Juancho se ha dado a conocer no sólo en Montalbán, sino también en diferentes estados del país, ya que ha participado en varias exposiciones con el hermoso trabajo que realiza en su hogar. La mayor parte de sus creaciones son objetos pequeños, como zarcillos, portallaves, porta servilletas, cucharas, entre otros artículos para la cocina”.

 Juancho, como muy bien lo ha demostrado, es de la medida del reto que se le presente. Un hombre trabajador, luchador, humilde y el mejor ejemplo y testimonio de vida para aquellas personas que no saben que los obstáculos están en la mente, pues don Juan Moreno deja bien claro que el límite es el cielo cuando se quiere conseguir algo.

Preparador de cadáveres

 Juancho también recordó que gran parte de su vida y paralelo a otras actividades, le tocó preparar cadáveres humanos para los actos funerarios. Desde muy joven sabía como “acomodarlos”, puesto que lo hizo varias veces con animales, a raíz, según dijo, de un curso de auxiliar de veterinario que realizó en Valencia. “Trabajé en la Morgue de Valencia, pocos días, pero me tuve que retirar porque me intoxiqué”.

Comentó que en Montalbán le tocó arreglar los cuerpos de conocidos, amistades y familiares fallecidos, “pero yo no les cobraba a ninguna de esas personas por el servicio y ayudaba a los montalbaneros de escasos recursos”. También rabajó como preparador de cadáveres en una funeraria en Montalbán, durante diez años aproximadamente.

 Manifestó que la gente en el pueblo lo buscaba en su casa para que les preparara a algún familiar fallecido, “Todos sabían que a mí no me gustaba vivir del dolor ajeno y que lo hacía sin ningún problema”.

Como se puede observar, fueron muchos los oficios que Juancho desempeñó a lo largo de su vida, lo cual es fiel ejemplo de que cuando ha voluntad de echar para adelante honestamente, no retos, ni barreras que no se puedan derribar.

Por: Jenny Díaz

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