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Jarabe de Letras, Opinión

La Escuela Tradicional

abril 4, 2016, 3:03 pm
Por: José Rodríguez

Es innegable que este gobierno ha impulsado las jornadas de reflexión acerca de la transformación de nuestro sistema educativo; sin embargo los cambios no se traducen en resultados distintos a  los ya obtenidos con la vieja escuela. Si aun no superamos la reflexión y pasamos a la acción transformadora no haremos mella en el viejo sistema. En función de esto observemos algunos aspectos, elementos que deben ser subvertidos a partir de la acción de quienes interactuamos en el proceso de enseñanza aprendizaje.

escuela

Tiempo: se habla en teoría de una cierta jornada integral que en la escuela tradicional equivale a unas cinco horas y media (Horas reloj). Estas horas están extrañamente divididas en horas llamadas académicas de cuarenta y cinco minutos. En la educación media (liceo) son más observables estas unidades, aunque generalmente se agrupan en bloques de dos o tres horas (académicas). Cada asignatura debe cumplir con el rígido horario. Si esto no se cumple se produce el caos.

El sitio donde el niño y el joven pasa aproximadamente el 90 % de su tiempo

Espacio: El sitio donde el niño y el joven pasa aproximadamente el 90 % de su tiempo durante su estancia en la escuela es el aula. El aula, al ser un espacio reducido, facilita que el docente ejerza control sobre sus estudiantes. Nadie debe salir sin permiso. Cada quien ocupa su sitio dentro de ese espacio. Si esto se rompe se producirá un caos.

Los Contenidos: Los contenidos son seleccionados unilateralmente por el docente, que trabaja en función de cumplir con un número determinado de temas. Los jóvenes rara vez (y eso es mucho decir) intervienen en la selección de los temas. Los contenidos se obtienen generalmente de rígidos programas, libros o viejos esquemas mentales que arrastra el docente desde su propia y precaria formación. En la mayoría de los casos tienen poca pertinencia con los acontecimientos de la actualidad.

La Evaluación: Se evalúa unidireccionalmente al estudiante. Esta constituye otra forma en la que el docente ejerce control sobre sus estudiantes. De ninguna manera se observan los otros elementos que intervienen en el proceso de enseñanza aprendizaje. Los jóvenes estudiantes deberían tener la oportunidad de evaluar a sus docentes, así como la jornada de trabajo, las relaciones humanas, los métodos de evaluación y calificación. En la mayoría de los casos se evalúa la memoria del estudiantes y en pocas ocasiones sus habilidades y destrezas.

La práctica docente: Esta consiste en suministrar información al estudiante. Generalmente esta entrega de información se da a través de la práctica de actividades rutinarias como lo son: el dictado, la copia del pizarrón, la copia directa de un libro. Hay muy poco interés en la lectura por parte de los estudiantes y de los docentes. El docente quiere que el estudiante produzca algo a través de lo que pueda calificarlo, obtener una nota que pueda aparecer en los reportes que debe suministrar a las otras instancias administrativas.

Las relaciones de Poder: Las relaciones de poder son totalmente verticales. La autoridad es ejercida en el aula por el docente, quien tiene la necesidad de controlar todo. Todavía existen los casos que se indignan si un estudiante los corrige en lo que es su especialidad (la asignatura). Las aulas no son espacios en los que la Constitucion Nacional se hace letra viva. No existe la democracia participativa y protagónica. Muchos de los docentes piensan que es un error (o un peligro) darle poder a los jóvenes para tomar decisiones con respecto a su propio proceso de aprendizaje.

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